Ela & Paleta

Vuelta al amor

Y si de pronto sacudimos de nuestra conciencia todo aquello que enturbia nuestro paso calmo por la cotidianidad, y si exorcizamos del alma el carrusel de sombras que en bucle asedia nuestro bienestar, y si volvemos, de a poco, con pasitos tranquilos y cautelosos a ese estado de sensibilidad si bien finita, al menos, embriagante.

No es incierto ni siquiera ambiguo que se cierne sobre nuestro universo un humo ruidoso y de trazos enmarañados, pero… ¿es acaso un motivo suficiente para perder el vínculo con aquello que nos hace felices, que nos hace humanos, que nos permite perseguir la luz más allá de esa incertidumbre contagiosa que gana terreno con el pánico? No, no es razón para desconectarnos cuando más necesitamos un abrazo.

Y es que el amor detona todo lo lindo que puede habitar nuestros mundos internos, ya lo dijo Bad Bunny “lo único más poderoso que el odio, es el amor”; porque mientras uno esté vivo… bueno, ustedes saben.

Pero, más allá de la noticia positiva más trendy del momento, esos actos microscópicos que remiten al sentimiento más universal son los que nos devuelven y la esperanza. Actos que se resumen en una frase dicha en el momento justo, o en la foto de un atardecer, en esa florecita que arrancamos casi inconscientemente de un portal. Actos que nos dan vuelta y exponen todo aquello que guardamos, que decidimos no decir, que nos rompe y recompone, todo a la vez.

Actos que nos descubren vulnerables y que si nos pillan sensibles nos arrancan lágrima y voz: un dulcesito sobre nuestra mesa, una cafecito humeante para enfrentar la mañana, un desconocido que nos sabe triste y nos cede su turno en una cola, una propinita humilde pero desde el alma, una mano que sostiene la puerta y luego… la claridad se cuela por hendijas del corazón, y de una forma mágica, inexplicable sonreímos, encontramos gozo en esos actos que pasan cual brisa, para sacudir y refrescar el espíritu…

El amor es puente y es barranca, es aquello que tememos y añoramos, nos da fuerza y, a la vez, tiene el poder para destruirnos. Sin embargo, no existimos sin él, no somos sin sentir amor, no habitamos la vida sin la capacidad de compartirla. Y, en tal sentido, una vez más, el helado deviene escusa para, precisamente comerse la vida a fríos bocados ¿por qué? Porque juntos sabe mejor…

Si caminamos uno frente al otro, el sendero escabroso de la existencia misma; quizás podamos dar vuelta a cualquier adversidad y, de pronto, experimentar lo gratificante que se siente el camino si decidimos compartirlo. Por eso nuestra campaña de febrero apuesta por esas experiencias que se enriquecen cuando decidimos no encararlas solos. Promovemos entonces ofertas y experiencias para disfrutar en compañía.

Por ejemplo; estrenamos el super frappu; un frapuccino tan exquisito que le hemos asociado el poder de detener el tiempo, de enamorar con su sabor y la melódica sinfonía de una conversación cómplice. Luego retornan esas ofertas de siempre, pero con una vuelta de tuerca para resignificarlas, darles nuevos conceptos, valores y colores: como los tacos helados multitonos y la super variedad de toppíngs igualmente matizados como solo nuestro arcoíris pudiera mereces. Así que además de sabores auténticos ahora tendrás, para amarte a ti y compartir con los tuyos, oferticas disruptivas, diferentes y repletas de color, para que la luz y la alegría no te falten, para que la vida te sepa mejor, junto a tu o tus personas especiales…

VUELTA A TOPPING KISS

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