Ela & Paleta

Maní; porque lo rico tiene nombre

El maní, pequeño y discreto a simple vista, guarda en su interior una historia milenaria y un sabor que ha conquistado culturas enteras. Originario de América del Sur, fue cultivado por pueblos ancestrales que lo consideraban fuente de energía y resistencia. Con el paso del tiempo, cruzó océanos y se convirtió en un ingrediente universal, presente en cocinas de África, Asia y Europa.

Hoy, en Ela & Paleta, lo transformamos en helados y paletas que son mucho más que un postre: son un homenaje a la tierra, a la tradición y a la cercanía con nuestros productores locales.

Cada bola de helado de maní que servimos es un viaje sensorial. La cremosidad de la base láctea se funde con el sabor tostado del fruto, creando una experiencia que comienza suave y termina con una explosión de notas dulces y terrosas. Las paletas, frescas y ligeras, conservan la intensidad del maní en cada mordida, convirtiéndose en el compañero ideal para los días cálidos.

No es casualidad que este fruto sea tan apreciado: además de su sabor, aporta proteínas que sacian, grasas saludables que cuidan el corazón, vitaminas y minerales que fortalecen el cuerpo, y antioxidantes que protegen nuestras células. Es un alimento completo, que nutre tanto como deleita.

En nuestra heladería creemos en la importancia de trabajar con productos de proximidad. El maní que utilizamos proviene de productores locales, lo que garantiza frescura y calidad, al tiempo que fortalece la economía de nuestra comunidad y reduce el impacto ambiental. Cada helado y cada paleta de maní que ofrecemos es, por tanto, un acto de respeto hacia la tierra y hacia quienes cultivan el arte de su tratamiento y cuidado.

Pero más allá de lo nutritivo y lo sostenible, el maní despierta emociones. Su sabor nos conecta con recuerdos de infancia, con meriendas compartidas, con la alegría sencilla de lo auténtico. En Ela & Paleta elaboramos nuestros helados y paletas con mimo, cuidando cada detalle para que el resultado sea más que un producto: sea una experiencia que emocione y que invite a compartir. Porque sabemos que el maní, con su sencillez y su fuerza, tiene el poder de unir a las personas alrededor de una mesa, de una vitrina, de una tarde cualquiera.

El frío puede invitar a buscar refugio, el calor puede pedir frescura, pero en cualquier estación el helado y las paletas de maní tienen un lugar especial. Son un recordatorio de que lo esencial está en lo simple, y que la verdadera riqueza se encuentra en los sabores que nacen de la tierra y se transforman con creatividad. Por eso te invitamos a descubrir la magia del maní en nuestras vitrinas: ven y prueba el helado que hemos creado con ingredientes naturales, de proximidad y con todo el cariño que nos caracteriza. Déjate envolver por su sabor intenso, por su textura cremosa y por la sensación de bienestar que solo un producto auténtico puede ofrecer.

Y ¿a qué milenial le es indiferente esa melodiosa letra que rezaba “M con A; N con Í: Maní, maní, maní”?; es que este sabroso fruto está instalado de lleno en nuestro imaginario, adoramos su sabor, su nombre, sus canciones, la energía y el poder que contiene. Por eso es un sabor imprescindible en nuestro piso de ventas, por eso lo tenemos en todos los formatos: bolas, paletas, batidos, thai, tacos, wafles etc.…. Por eso esta humilde autora se autonombró Paleta de maní, como homenaje a ese producto cuya grandeza pervive en la simplicidad, en lo cercano, en ese diálogo íntimo con algo tan nuestro, tan memorialístico y real como la vida misma, con el hogar…

Si eres un fan de nuestro helado de maní déjanoslo saber y únete a nuestra comunidad siguiéndonos en plataformas sociales (insta, face, whatsapp)

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *