Hablemos hoy sobre Ela; ya la hemos mencionado y descrito.
Pero ¿acaso Ela no es la construcción del imaginario de nuestra propia marca?
Hemos dicho que es ese personaje cuyo corazón late rítmicamente al compás de los pasos en nuestra heladería; cuya alma abraza con calidez toda la atmósfera del arcoíris cuatricolor. Es la presencia armónica y feliz que da vida al sueño posible que nació con la idea de llevar con el helado mensajes de amor y alegría.
Ela es una niña de muchos rostros con una energía inagotable, es una pequeñita traviesa y sonriente que se descubre golosa de frente a las vitrinas del helado. A ella se le ha ocurrido aquello de mezclar muchos sabores en una misma oferta, o hacer fusiones mágicas de texturas y coloridos toppings. Ciertamente es una entusiasta de lo mágico y el brilli brilli; además le encanta la música y tambalearse al ritmo de toda suerte de canciones.




Es una muchachita contenta, sí, pero muy inteligente y audaz. No teme treparse entre las herrumbes del local, encaramarse en los mostradores o increpar valerosamente a aquellos que bajo sus valores incurren en fechoría o cosas mal hechas. ES así que regaña a quien echa basura fuera d ellos cestos, quienes no dicen por favor y gracias, o quienes ensucian a conciencia las estancias de la que sabe su casita rosada. Su sentido de pertenencia es bien notorio, su hogar ha de estar siempre habitado por vibras bonitas y ella ha crecido sintiéndose su guardiana primordial.
Ela es, además, una activista de las causas nobles, una defensora de las mascotas y los animalitos, una promotora del esparcimiento sano y la felicidad compartida, una ambientalista consagrada, feminista consciente, una niña que cree positivamente en el futuro y cuyo prisma de esperanza se torna luminoso cuando habla de todo aquello que quiere conseguir. Ela sabe que no todos los colores son siempre brillantes, que hay sombras y obstáculos en el camino, pero entiende que la voluntad y el esfuerzo son fuentes inagotables de luz, que no hay cerrojos ni fronteras para los sueños y que los primeros pasos solo conducen a experiencias para aprender, para crecer…
El iris de Ela brilla a cuatros colores, y su melena se mece con la brisa saladita de las cuadras del Vedado que de lejos saludan el mar. Le encanta jugar con los niños que visitan el jardín de las paletas, y corre de un lado para otros en los angostos pasillos de nuestra pequeña heladería.


Ela es un personaje, uno con una identidad infinita porque encarna todo aquello que somos y soñamos sin límites ni peros, solo imaginación. Sin embargo, sigue siendo una niña, una pequeña duendecilla que cuidamos con ternura porque la vimos nacer, y abrigamos sus pasos cautelosos para que no tropiece, para que sus aventuras estén repletas de carcajadas y no de llantos, para que sus aprendizajes vengan de la ingenuidad y ese inocente cuestionamiento del mundo que emerge en las infancias, para que sea feliz y comparta su risa con el mundo.
El mundo y la personalidad de Ela no se ha de agotar en estas líneas, con estos párrafos solo podemos si quiera tocar la superficie de lo que es o pudiera ser acaso, esa niña que vive en nuestro nombre, que habita la marca como su hogar primigenio.
¿Ya conocías a este ilustre y mágico personaje? déjanoslo saber y sigue nuestras redes sociales (Insta, Face y Whatsapp) para que sigas descubriendo las fechorías de nuestra querida e imaginada Ela.
